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Juana Manso: la educadora que denunció la prosperidad basada en la ignorancia

En 1854 la pedagoga exiliada lanzó una frase que todavía retumba: “La verdadera prosperidad de un pueblo… está basada en la educación”. Desde su periódico Álbum de Señoritas hasta la fundación de la primera escuela mixta, Manso cuestionó la exclusión de las mujeres y la lógica de un desarrollo sin saber leer. Hoy, cuando el debate sobre la escuela pública vuelve a los pasillos del Congreso, su advertencia suena más como una bofetada que como una cita de museo.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 10 de septiembre de 2026 - 17:36hs

En enero de 1854, a pocos meses de la caída de Rosas y la convulsión que siguió a la Batalla de Caseros, Argentina intentaba recomponerse sin haber roto todavía sus viejas jerarquías coloniales. En ese escenario, la educación seguía reservada a los varones de familias patricias, mientras la mitad de la población femenina permanecía al margen del debate público. Fue precisamente en ese contexto que Juana Paula Manso, nacida en Buenos Aires el 26 de junio de 1819 y exiliada por el régimen rosista, fundó el Álbum de Señoritas el 1 de enero de 1854.

El periódico, más que una revista de modas, se convirtió en un “caballo de Troya” para introducir ideas radicales bajo la apariencia de una publicación para la élite femenina. En el número 4 del tomo I, publicado el 22 de enero, Manso incluyó el artículo “Educación Popular / Escuelas de Refugio”, donde apareció la frase que hoy se cita como síntesis de su proyecto de nación. La cita completa, según la fuente, incluye además el remate: “Se quiere al país sumido en la ignorancia para dominarlo mejor”. Sin embargo, la historia oficial suele omitir esa segunda parte, suavizando la crítica directa a los poderes que se beneficiaban del analfabetismo.

Manso no se limitó a la teoría. A lo largo de su vida tradujo manuales, abolió los castigos físicos en las aulas y defendió el juego como método pedagógico. Como directora de la Escuela Normal Mixta N° 1 y editora de Anales de la Educación Común, introdujo la música y los jardines de infantes, conceptos que hoy consideramos básicos pero que en la década de 1860 resultaron provocadores. Su enfrentamiento con la Iglesia –por exigir una educación laica sin dogmas religiosos– la marcó como “loca” entre los sectores ultraconservadores.

A pesar de su influencia, la historiografía tradicional la relegó al papel de “sombra” de Domingo Faustino Sarmiento, pese a que la relación entre ambos fue más bien una alianza intelectual. La fuente señala que, al morir el 24 de abril de 1875 a los 55 años, se le negó el entierro en el cementerio local por no haber recibido los últimos sacramentos, obligándola a una sepultura inicial en el cementerio de disidentes británicos. Ese episodio ilustra cómo la marginalidad de sus ideas se tradujo en exclusión hasta en la muerte.

La pregunta que queda abierta es por qué, a más de un siglo y medio de su fallecimiento, la “prosperidad basada en la educación” sigue siendo un objetivo pendiente. El artículo menciona que el Álbum de Señoritas sobrevivió apenas unos meses, boicoteado por la sociedad porteña que lo tachó de “inmoral” e “indecente”. Sin embargo, la fuente no detalla si hubo intentos posteriores de revivir su proyecto editorial o si sus propuestas pedagógicas fueron adoptadas de forma parcial por el Estado. La ausencia de datos sobre la continuidad de sus iniciativas deja un vacío que invita a investigar cuánto de su legado se incorporó realmente al sistema educativo nacional.

Otro punto que la nota no aclara es la magnitud de la influencia de su “Compendio de la historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata” en las escuelas de la época. Sabemos que fue el primer manual de historia escrito para la enseñanza, pero no se indica cuántas instituciones lo adoptaron ni cuál fue la reacción de los docentes conservadores. Sin esas cifras, la afirmación de que sembró la “semilla de la escuela laica, mixta y universal” queda sin sustento cuantitativo.

En la práctica actual, los debates sobre presupuestos, la calidad docente y el acceso a la educación siguen polarizados. La frase de Manso, que vincula la “nobleza” individual con la educación, plantea una contradicción: mientras los indicadores económicos se celebran como signo de prosperidad, la mayoría de la población sigue enfrentando barreras para acceder a una educación crítica. La cita original, que incluye la advertencia de que la ignorancia facilita el dominio, sugiere que la verdadera medida del progreso debería ser la capacidad de la ciudadanía para ejercer soberanía sobre su propio destino.

En conclusión, la figura de Juana Manso emerge como una voz dis

Publicado el 10 de septiembre de 2026 - 17:36hs

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