Matan operario y dejan herido otro en Vaca Muerta
Un accidente en el bloque Rincón del Mangrullo, a la sombra de la obra petrolera, dejó un fallecido y un lesionado este martes. La empresa responsable no dio aún cifras claras sobre la causa ni sobre las medidas de seguridad que estaban vigentes.
El martes a la tarde, en el yacimiento de Vaca Muerta que se extiende cerca de la localidad de Añelo, Neuquén, un operario perdió la vida y otro quedó con heridas de consideración después de que una pieza de maquinaria cayera sobre sus puestos de trabajo. Los cuerpos de los trabajadores fueron trasladados a un hospital de la zona, donde el primero fue declarado fallecido y el segundo recibió atención de urgencia. La empresa productora, cuyo nombre no fue divulgado en el primer comunicado, informó que está colaborando con las autoridades, pero los detalles siguen siendo escasos.
Según los testigos que se encontraban en el sitio, el accidente ocurrió mientras se realizaba una maniobra de mantenimiento en una de las torres de perforación del bloque Rincón del Mangrullo. “Había mucho ruido, la gente se movía con prisa y, de repente, escuchamos un fuerte golpe”, contó un supervisor que prefirió mantenerse en el anonimato por miedo a represalias. La pieza que se desprendió, según la versión preliminar de los técnicos, sería una válvula de acero de unos 200 kg, aunque la empresa no confirmó el peso ni el tipo exacto de equipamiento involucrado.
Lo que llama la atención es la ausencia de información concreta sobre los protocolos de seguridad que deberían regir ese tipo de intervenciones. En el último año, la Comisión Nacional de Energía (CNE) registró al menos ocho incidentes en la zona de Vaca Muerta, de los cuales tres involucraron a personal de la misma compañía que ahora está bajo investigación. Sin embargo, la normativa vigente permite que las empresas operen con un margen de maniobra amplio en cuanto a la supervisión interna, lo que deja un vacío que la autoridad reguladora parece no estar cerrando con la suficiente rapidez.
El sindicato de trabajadores del sector, la Unión del Personal Operario (UPO), emitió un comunicado exigiendo una investigación exhaustiva y la publicación de los resultados en tiempo real. “No podemos seguir aceptando que la vida de los operarios se convierta en una variable más del balance económico”, señaló la dirigente del sindicato, María González. La petición incluye la revisión de los registros de capacitación del personal, la frecuencia de los simulacros de emergencia y la auditoría de los equipos de elevación que se utilizan en el bloque.
A nivel provincial, la Oficina de Seguridad e Higiene de Neuquén (OSHN) declaró que enviará un equipo de peritos para levantar el expediente técnico del accidente. No obstante, la fecha exacta de la visita no se ha anunciado y la OSHN no ha aclarado si ya había recibido denuncias previas sobre condiciones de trabajo en el mismo bloque. La falta de una agenda pública genera dudas: ¿se está priorizando la investigación o se está intentando minimizar la repercusión mediática?
Mientras tanto, la comunidad de Añelo muestra inquietud. Vecinos que viven a pocos kilómetros del yacimiento recordaron que, en los últimos meses, se han escuchado ruidos extraños y se han percibido vibraciones inusuales, pero las autoridades municipales no emitieron alertas ni ofrecieron información sobre posibles riesgos. “Nos dicen que el petróleo es progreso, pero no nos cuentan cuánto cuesta en vidas humanas”, comentó una residente, que prefirió no dar su apellido.
En el contexto nacional, el accidente reaviva el debate sobre la expansión acelerada de la extracción de hidrocarburos en la Patagonia. El gobierno federal, que ha impulsado incentivos fiscales para la inversión en Vaca Muerta, ha sido criticado por la falta de una política clara de prevención de accidentes laborales. Analistas del sector energético argumentan que la presión por cumplir metas de producción puede estar influyendo en la relajación de normas de seguridad, aunque la empresa responsable asegura que sus procesos cumplen con la legislación vigente.
Aún falta por conocer quién será el responsable directo del fallo técnico que provocó la caída de la válvula. La empresa aún no ha publicado un informe preliminar, y los peritos de la OSHN tardarán días, si no semanas, en presentar sus conclusiones. Lo que sí está claro es que la familia del operario fallecido exige respuestas y una compensación que, según la legislación laboral, debería incluir una pensión por fallecimiento y una indemnización por daño moral. Sin embargo, en casos anteriores, la negociación ha sido larga y a menudo se resuelve fuera de los tribunales, dejando una sensación de impunidad.
El accidente también plantea interrogantes sobre la capacidad de la industria para autocontrolarse. ¿Existen auditorías independientes que verifiquen el cumplimiento de los protocolos de seguridad, o la supervisión recae exclusivamente en entidades estatales que pueden estar sobrecargadas? Además, la falta de datos públicos sobre el número total de trabajadores expuestos a riesgos en Vaca Muerta dificulta evaluar la magnitud del problema.
En conclusión, la muerte de un operario y la lesión de otro en el bloque Rincón del Mangrullo son un recordatorio crudo de que la carrera por los recursos naturales no puede desligarse de la responsabilidad sobre la vida de quienes la hacen posible. La respuesta de la empresa, la celeridad de la investigación y la transparencia de las autoridades serán los indicadores de si el sector está dispuesto a aprender del error o a seguir repitiéndolo bajo el mismo silencio institucional. La comunidad, el sindicato y la sociedad civil mantendrán la presión; la pregunta que queda sin responder es si esa presión será suficiente para que los números de muertos y heridos dejen de crecer.



