Milei celebra el cierre de una fábrica centenaria y desata reclamos sindicales
La planta de neumáticos Fate, que operó 86 años, se quedó sin actividad y el presidente la calificó de “buenísimo” para la economía. El sindicato la denuncia como el último golpe a la industria local y advierte que los trabajadores quedan sin alternativas reales.
Frente a la inmensa nave de la fábrica de neumáticos Fate, ubicada en la zona sur del Gran Buenos Aires, el dirigente sindical Alejandro Crespo señaló que el cierre marca “el fin de una era” para el país. La empresa, que dejó de producir en febrero, había sido parte del tejido industrial argentino desde 1937. Crespo responsabiliza el derrumbe en el aumento de importaciones y acusa al gobierno de “no tener ningún interés en las fábricas”.
Javier Milei, presidente electo en 2023, coincidió en que se trata del cierre de una época, pero lo interpretó como una victoria. Para el mandatario, que nombró a sus perros con nombres de economistas libertarios, la clausura de la planta es una pieza más del “experimento” de libre comercio que está impulsando. En palabras del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, la empresa “presionó durante 40 años para mantener neumáticos tres veces más caros que el precio internacional”. Según Sturzenegger, esa presión justificó la decisión de dejarla fuera del mercado.
El plan de Milei se basa en sustituir la industria manufacturera “ineficiente” por sectores exportadores como energía y minería. El presidente repite la idea de “destrucción creativa”, citando a Joseph Schumpeter, y asegura que la apertura comercial es la única forma de revertir el “declive” de los últimos 100 años. En su discurso reciente, Milei afirmó que “Argentina era una de las economías más cerradas del mundo” y que el modelo interno peronista había generado “corrupción masiva”.
Sin embargo, la narrativa oficial choca con la realidad que viven los trabajadores. Rodrigo Ambrosio, 56 años, pasó 23 años en la fábrica y ahora subsiste con trabajos esporádicos y conduciendo para Uber. “No hay otros trabajos por el momento”, asegura, y cuestiona la promesa de que la minería o el petróleo crearán empleos suficientes. La distancia de esas actividades, a veces más de 1 000 millas de la zona metropolitana, plantea dudas sobre la factibilidad de una reubicación masiva de la fuerza laboral.
El gobierno también ha señalado una caída de la inflación, que según la propia información pasó de 289 % a 34 % a comienzos de 2024. Pero la medida no aclara cómo esa reducción se traduce en ingresos reales para los que perdieron su empleo. La falta de datos sobre salarios y poder adquisitivo deja un vacío que la administración no cubre.
Otro punto crítico es la supuesta “competitividad” de los precios. Sturzenegger argumenta que los neumáticos locales eran tres veces más caros que los internacionales, pero no explica quién absorberá el costo de la transición ni cómo se protegerán los consumidores ante la posible entrada masiva de productos importados de bajo costo, a veces provenientes de excedentes chinos que, según algunos fabricantes, usan a Argentina como “vertedero”.
El discurso nacionalista sobre las Islas Malvinas, pronunciado la semana pasada, sugiere que el gobierno se siente en la defensiva ante una oposición que combina reclamos laborales y patrióticos. Los fabricantes que despiden trabajadores citan un tipo de cambio “sobrevaluado” y la presión de importaciones como factores que agravan la situación. La combinación de críticas económicas y políticas abre una ventana para que la oposición, todavía sin un candidato claro, intente capitalizar el descontento.
En última instancia, la cuestión que queda sin respuesta es si la estrategia de Milei, basada en la liberalización y la “destrucción creativa”, logrará generar los empleos prometidos o simplemente ampliará la brecha entre la capital y el resto del país. Mientras el presidente celebra la caída de una fábrica que funcionó durante casi un siglo, los trabajadores siguen buscando una salida en un panorama que, hasta ahora, no ofrece garantías claras.
