Niño de 11 años cobra 5.000 pesos y planea su barbería
Jano Gasparoli, de once años, se formó como barbero viendo videos en internet y ya cobra 5.000 pesos por cada corte. Con varias máquinas, peines y una capa, atiende a hombres y practica degradés y mullets. Su próximo paso: montar su propio local.
Jano Gasparoli empezó a cortar el pelo cuando tenía once años, motivado por los tutoriales que veía en línea. Según contó en una entrevista con Infobae Al Amanecer, lleva entre cuatro y seis meses practicando de forma constante. El joven barbero cobra cinco mil pesos por cada corte y destina parte de ese ingreso a la compra de nuevas herramientas.
Los inicios no fueron fáciles. Gasparoli admitió que sus primeros intentos “salían mal”, aunque practicó primero con su padre y luego con su mejor amigo. Con el tiempo se enfocó en los degradés, una técnica que combina distintas medidas de máquina para crear transiciones de longitud. “Primero usas la cero, que no deja pelo, y después la uno y la dos”, explicó, señalando que la repetición le permitió mejorar el acabado.
El precio de cinco mil pesos se mantiene para la mayoría de sus clientes, aunque reconoce que a algunos amigos les cobra menos. “Un corte de pelo vale cinco mil pesos. Yo lo cobro cinco mil pesos, pero hay amigos que me pagan menos”, comentó con humor. Con el dinero recaudado ha ido ampliando su equipamiento: ya cuenta con tres máquinas, una de ellas recibida como regalo de su peluquero, y ha adquirido una capa y un peine para retirar los cabellos del cuello, algo que antes no tenía.
Hasta ahora corta exclusivamente a hombres. Entre los estilos que domina están el mullet y los cortes de patilla, que considera “los más fáciles”. También muestra interés en perfeccionar los degradés y, en una charla, mencionó que le gustaría ofrecer a Leandro Paredes un “taper fade”. En cambio, opinó que Lionel Messi “está bien” y no necesita cambios de estilo.
El hobby de la barbería convive con otra pasión: el fútbol. Gasparoli juega en la misma posición y con el mismo número que su peluquero, quien había sido parte de las inferiores de Excursionistas. En su habitación guarda sus herramientas junto a objetos futbolísticos, manteniendo tres máquinas, varios peines y una capa en un espacio compartido con balones y camisetas.
Aún no corta el pelo a mujeres, ya que indica que necesitaría practicar primero con su madre. Tampoco ha incursionado en el afeitado de barba, aunque menciona que le gustaría probar con su padre como modelo. Su próximo objetivo es adquirir una máquina más especializada para mejorar los degradés, describiendo la actual como “buena, pero no la mejor”.
Cuando le preguntaron sobre la idea de abrir su propio local, Gasparoli respondió afirmativamente: “Me imagino. Tener una barbería estaría bueno”. Por ahora, sigue atendiendo a familiares, amigos y compañeros, combinando la barbería con su afición futbolística y soñando con un futuro propio dentro del rubro.



