Milei se involucra en fuga de Bolsonaro mientras el Gobierno guarda silencio
Según fuentes argentinas, el presidente habría puesto a disposición su apoyo para que el exmandatario brasileño escapara tras la medida cautelar del STF. La operación, descrita como caótica, dejó sin respuestas a la ministra de Seguridad y a la dirigencia del gabinete.
El domingo pasado, a las 22.30, mientras Lula da Silva frenaba los cantitos futboleros en la Avenida Paulista, en la Residencia de Olivos se vivía una atmósfera de impotencia y confusión. La velada de ópera del romanticismo italiano había quedado atrás y, según el relato, Javier Milei decidió no interrumpirla. En ese clima denso, el presidente argentino recibió la llamada de Bolsonaro, a quien había tildado de ladrón, corrupto y mentiroso, y que buscaba argumentos para rechazar su derrota.
Bolsonaro, según autoridades argentinas que lo escucharon durante el operativo, estaba “muy, pero muy alterado” y quería subirse al avión con su esposa e hijos. El plan inicial consistía en trasladarlo por tierra a Misiones, pero surgieron resistencias y operativos de distracción que hicieron fracasar la llegada al aeropuerto, según los reportes de los periodistas.
Milei, sin pronunciarse públicamente, habría puesto a disposición su ayuda desde el primer minuto. Se puso en contacto con Santiago Caputo, quien se ofreció a viajar en persona a Misiones para supervisar los movimientos; Milei le dio la orden de hacerlo y pidió que se mantuviera en secreto. El jefe de la SIDE, Cristian Auguadra, avisó a las autoridades de Misiones la noche anterior que la agencia realizaría un “operativo” en el aeropuerto de Iguazú, sin mencionar que involucraba a Bolsonaro. Indicó que el jet LV‑JZQ formaría parte del servicio y solicitó permiso para estar en la pista, aunque el exmandatario iba a subirse al Gulfstream LV‑JQW de Bayres Fly.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, se enteró de la movida mientras hacía zapping y se descargó en la intimidad, calificando la actuación de Caputo y su equipo como inaceptable. Fue ella quien llamó a Diego Santilli; el jefe de Gabinete, sin saber nada, escribió a Karina Milei y, junto a ella, redactó el comunicado de Migraciones que informó que Bolsonaro y su familia ingresaron por el puente internacional Tancredo Neves “sin ningún impedimento legal” y, desde allí, volaron a Ecuador.
Un día después, en la Florida, Bolsonaro agradeció a las administraciones de Trump y Milei la ayuda recibida. Trump, pese a haber calificado la elección brasileña como “una desgracia”, anunció su intención de reunirse con Lula. Milei, por su parte, sigue sin pronunciarse, como si su conducta no tuviera repercusión en la política interna.
Quedan sin respuesta preguntas clave: ¿quién financió el vuelo y las horas de espera? ¿Por qué la SIDE no informó que Bolsonaro estaba involucrado en el operativo de Iguazú? ¿Qué implicancias tiene la falta de coordinación entre la ministra de Seguridad y el jefe de Gabinete? La ausencia de aclaraciones oficiales deja al Gobierno argentino en una posición de incertidumbre.
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