Muere Eugenio Zanetti, argentino ganador del Oscar a dirección de arte
El artista de 79 años falleció en Buenos Aires, dejando una trayectoria que abarcó cine, teatro y ópera. Aún presentaba una muestra en Córdoba y trabajaba en los ensayos de “Los cuentos de Hoffmann” para el Teatro Colón, pero la causa de su muerte no se dio a conocer.
Eugenio Zanetti, una de las figuras más visibles de la escenografía argentina, murió ayer en la capital a los 79 años. La Asociación Argentina de Actores lo recordó como “una figura fundamental de la cultura argentina”, pero no ofreció detalles sobre el motivo del fallecimiento, algo que deja una incógnita en medio del luto del sector.
Zanetti se consagró internacionalmente con el Oscar a la mejor dirección de arte por “Restauración”, película de Michael Hoffmann ambientada en la Inglaterra del siglo XVII. El galardón llegó hace tres décadas y, aunque volvió a ser nominado en 1999 por “Más allá de los sueños” de Vincent Ward, nunca volvió a repetir el premio. La noticia de su muerte llega sin que los medios hayan resaltado la escasez de argentinos premiados en esa categoría, lo que plantea la pregunta de por qué su logro sigue siendo poco conocido entre el público general.
A los últimos días de su vida, el artista no dejó de producir. Presentó una exposición en Córdoba y estaba inmerso en los ensayos de “Los cuentos de Hoffmann”, de Jacques Offenbach, que se estrenará próximamente en el Teatro Colón dentro de la temporada operística. La obra, que él había diseñado en 2018 para la misma casa cuando se celebraba el bicentenario del nacimiento de Offenbach, ahora se presentará sin su presencia directa. ¿Cómo influirá su ausencia en la puesta en escena y en la percepción del público?
Su carrera no se limitó al cine de Hollywood. En la década de 1980 se radicó en Estados Unidos y trabajó en títulos como “Slam Dance”, “Línea mortal”, “El último gran héroe” y “La maldición”. En Argentina dirigió y diseñó escenografías para obras de Verdi y Puccini, y participó en musicales como “Chicago”. En 2014 estrenó “Amapola”, su primer largometraje como guionista y director, una comedia romántica con tintes de realismo mágico que rodó en el Tigre. La película, según sus propias palabras, buscaba mezclar fantasía y referencias históricas de los años ‘60 y ‘80, pero nunca alcanzó la proyección internacional que su Oscar había prometido.
Durante la pandemia, mientras muchos artistas se vieron obligados a detener sus proyectos, Zanetti mantuvo una producción constante: pintó, preprodujo una película y avanzó en proyectos a mediano plazo. La falta de información sobre su estado de salud durante esos años y la ausencia de un comunicado oficial sobre la causa de su muerte generan dudas sobre la gestión de su legado y la visibilidad que se le brinda a sus últimos años de vida.
En 2010, la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina le otorgó un Cóndor de Plata especial, compartiendo el reconocimiento con figuras como Gustavo Santaolalla y Juan José Campanella. Sin embargo, la cobertura mediática de su fallecimiento no ha replicado la magnitud de esos homenajes, lo que invita a reflexionar sobre la brecha entre la aclamación institucional y la presencia en el discurso público.
La partida de Zanetti cierra un ciclo que empezó en Córdoba en 1946, pasó por la arquitectura



