Neiff advierte lluvias de 300 mm en horas por El Niño 2026‑27
El investigador del CONICET Juan José Neiff señaló que el calor acumulado en el Pacífico está a niveles sin precedentes y que la región del Litoral podría enfrentar precipitaciones de hasta 300 mm en pocas horas. El pronóstico se extiende hasta mediados de 2027 y plantea riesgos de anegamientos, pero también una recuperación de la fauna acuática.
Juan José Neiff, investigador del CONICET en el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, UNNE‑CONICET), analizó las proyecciones de El Niño para el periodo 2026‑2027 y advirtió que los indicadores térmicos del océano Pacífico ecuatorial alcanzan valores “sin precedentes”. Según el científico, la temperatura de la superficie del mar ha subido notablemente y, más importante aún, la masa de calor acumulada hasta los 300 metros de profundidad supera en un 99 % lo registrado durante el evento de 1982‑1983. En comparación, la variable que medía la energía del océano pasó de 1,79 en el fuerte El Niño de 1997‑1998 a 3,21 en la actualidad.
Con esa cantidad de calor “viene a durar un tiempo más largo de lo que estamos viviendo”, explicó Neiff, y añadió que una de las consecuencias más temibles es la posibilidad de que “llueva 300 milímetros en pocas horas y de seguido”. Ese escenario ya se vivió en la región en episodios anteriores y, de repetirse, generaría lluvias torrenciales acompañadas de anegamientos.
Los efectos sobre el territorio provincial se manifiestan en un “combo” de intensas precipitaciones y desbordes de ríos. Neiff indicó que, aunque los picos de mayor intensidad podrían sentirse hacia el verano, la energía contenida en el océano mantendrá la amenaza hasta mediados de 2027. Cuando los grandes cauces como el Paraná o el Uruguay alcanzan niveles altos, los arroyos interiores pierden su desagüe, e incluso pueden invertirse, impidiendo la evacuación del agua local. La limitación de las represas hidroeléctricas, como Yacyretá, también quedó clara: su capacidad de almacenamiento masivo es insuficiente frente a volúmenes extraordinarios, lo que reduce su función reguladora.
No todo es negativo. Neiff señaló que, tras años de sequía que diezmaron las poblaciones de peces, el incremento de la superficie de los ambientes acuáticos favorecerá una rápida recuperación del hábitat. Especies como el dorado y el surubí podrían ver aumentada su reproducción, lo que representa un punto positivo dentro del panorama general.
En cuanto a la preparación, el investigador destacó los avances del Plan Hídrico provincial y la puesta en marcha de herramientas de cartografía digital de vulnerabilidad que la Defensa Civil de Corrientes está implementando. Sin embargo, insistió en la necesidad de que las familias y comunidades mantengan medidas de prevención, ya que los registros de lluvias podrían superar los 300 mm en pocas horas.
En síntesis, el escenario que dibuja el especialista combina un riesgo elevado de inundaciones y problemas de infraestructura con la expectativa de una recuperación ecológica. La advertencia de Neiff invita a autoridades y a la población a reforzar la vigilancia y la planificación antes de que el fenómeno alcance su punto máximo.



