Video del asesinato de Fede pone en duda la versión de defensa
La audiencia en París arrancó el 7 de septiembre y, entre los testimonios, se proyectaron imágenes de la noche del 18 de marzo de 2022, cuando el ex Puma fue abatido en Saint‑Germain‑des‑Prés. La familia denunció la difusión de los videos y los abogados de los acusados intentan presentar los disparos como defensa legítima, pese a que la investigación policial señala lo contrario.
El juicio por el homicidio de Federico Martín Aramburú, exjugador de los Pumas, se reanudó este jueves en la Sala Voltaire del Tribunal de lo Criminal de París. La audiencia, que comenzó el lunes 7 de septiembre, se centró en la reproducción de los videos de vigilancia que capturaron los momentos previos al tiroteo ocurrido en el restaurante Le Mabillon, en el barrio de Saint‑Germain‑des‑Prés, entre la noche del 18 y la madrugada del 19 de marzo de 2022.
La familia de Aramburú expresó su repudio ante la publicación de esas imágenes, argumentando que “no estaban destinadas a ser vistas en ningún otro lugar que en la sala de audiencias”. En un comunicado, el familiar denunció que la difusión de los videos “vulnera la intimidad del fallecido y de su entorno”. La reacción subraya la tensión entre el derecho a la prueba pública y la protección de la dignidad de la víctima.
Los acusados son Loïk Le Priol y Romain Bouvier. Le Priol enfrenta cargos de asesinato y Bouvier de intento de asesinato; ambos podrían ser condenados a cadena perpetua. El veredicto está previsto para el 25 de septiembre.
Durante la audiencia, el fiscal presentó una reconstrucción balística que indica que los seis disparos se efectuaron en apenas cuatro segundos. Según el agente policial que acompañó al abogado de la familia, Le Priol habría disparado dos tiros de advertencia antes de los cuatro disparos que alcanzaron a Aramburú. El testigo policial sostuvo que, en ese lapso, “no hay tiempo para que alguien cambie de opinión”. Además, aclaró que Aramburú no portaba arma alguna.
El abogado defensor de Le Priol, Pierre‑Henri Baert, intentó desestimar la premeditación, planteando la hipótesis de defensa propia: “¿Pudo haber sacado el arma en un contexto de defensa?”. El agente policial replicó que, a diferencia de la versión inicial del acusado, “no existía ninguna prueba” de que Le Priol hubiera disparado al aire como advertencia. La contradicción entre la declaración inicial y la versión actual queda sin aclararse.
En cuanto a Bouvier, la fiscalía mostró imágenes que ponen en duda su versión de que el disparo se dirigió al suelo. El testimonio policial señaló que, al momento de disparar, el brazo de Bouvier estaba casi horizontal, a una distancia de unos dos metros del objetivo, lo que indica una intención de impactar a Aramburú y no de disparar al piso como él afirmó.
El interrogatorio del investigador de la brigada criminal se enfocó en desmenuzar cada segundo del hecho, con la intención de demostrar que la secuencia de disparos no encaja con una defensa legítima. La defensa, por su parte, buscó generar la duda de que la agresión física previa justifique la respuesta letal.
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