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Argentina pide frenar la extracción de petróleo británica en Malvinas

El Gobierno de Javier Milei presentó una solicitud formal ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para que suspenda la actividad de las compañías Rockhopper y Navitas en la Cuenca Norte de las islas. La medida llega justo después de que el Reino Unido autorizara el proyecto Sea Lion, que podría producir hasta 180 000 barriles diarios, y plantea dudas sobre la efectividad de una decisión que podría tardar indefinidamente.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 13 de octubre de 2026 - 11:25hs

Argentina pide frenar la extracción de petróleo británica en Malvinas

El martes el Ejecutivo argentino confirmó que envió un pedido al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, para que imponga una medida cautelar que detenga la explotación de hidrocarburos en la denominada Cuenca Norte de las Islas Malvinas. La solicitud, presentada por los abogados de la Procuración del Tesoro y la Consejería Legal de la Cancillería, se basa en el artículo 290, inciso 5, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), que permite a cualquiera de las partes solicitar medidas provisionales mientras se constituye un tribunal arbitral.

El reclamo argentino se produce justo un día después de que venciera el plazo que el Gobierno le había dado al Reino Unido para adoptar “las medidas necesarias” y evitar el inicio o la continuación de la explotación de la Plataforma Continental Argentina. En la práctica, el Reino Unido, a través del secretario de Relaciones Exteriores Ed Miliband, autorizó el desarrollo del yacimiento Sea Lion, un proyecto liderado por la empresa israelí Navitas y la británica Rockhopper. Según las estimaciones de los involucrados, la producción podría arrancar el próximo año y alcanzar una capacidad de 180 000 barriles diarios.

La petición argentina busca “preservar los derechos soberanos” y evitar que “actividades autorizadas de manera unilateral e ilegal” agraven la controversia reconocida por la ONU. El canciller Pablo Quirno calificó el trámite como “un hecho sin precedentes” y pidió que el Reino Unido “cese las acciones unilaterales” en la Cuenca Norte. Sin embargo, la solicitud plantea varias interrogantes que el propio comunicado no aclara.

En primer lugar, la decisión del tribunal no tiene un plazo definido. Con 21 jueces, entre ellos la argentina Frida Armas, vicepresidenta del tribunal, el proceso podría prolongarse indefinidamente. La presencia de una magistrada argentina genera dudas sobre la posible necesidad de excusarse para evitar un conflicto de intereses, cuestión que fuentes consultadas dejaron sin respuesta. Además, aunque la sentencia del tribunal sería de cumplimiento obligatorio, no está claro cómo se garantizaría su ejecución frente a un Reino Unido que ya ha autorizado la compra de un nuevo FPSO (unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga) por 44 millones de dólares para acelerar el proyecto.

Otro punto crítico es la efectividad de la medida cautelar en el contexto de la “soberanía” que Argentina reclama. El pedido se enmarca en la misma estrategia que el gobierno inició el 28 de septiembre bajo la CONVEMAR, pero la falta de un mecanismo de presión concreto –por ejemplo, sanciones vinculadas a la decisión del tribunal– deja abierta la posibilidad de que el Reino Unido continúe con la explotación mientras se resuelve la disputa.

Por último, la solicitud se produce en medio de una escalada diplomática que incluye sanciones económicas y un proyecto de ley para reforzar la defensa y el control de recursos. La pregunta que queda pendiente es si la acción judicial aportará un “resultado concreto” o si, como sugiere el propio relato oficial, la medida es más simbólica que práctica. En un escenario donde el proyecto Sea Lion ya está financiado y la infraestructura está en marcha, la suspensión judicial podría resultar insuficiente para frenar una actividad que, según los promotores, empezará a producir en menos de un año.

En síntesis, Argentina ha llevado la disputa de soberanía a la arena internacional con la esperanza de detener la extracción de petróleo en la Cuenca Norte. La decisión del Tribunal de Hamburgo, su tiempo de respuesta y la capacidad de imponerla al Reino Unido son incógnitas que determinarán si la medida será más que una declaración de intenciones. Mientras tanto, la producción potencial de 180 000 barriles diarios y la inversión de 44 millones de dólares siguen avanzando, dejando en evidencia la brecha entre la diplomacia jurídica y la realidad del mercado energético.

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Publicado el 13 de octubre de 2026 - 11:25hs

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