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Navone despacha a Berrettini y abre la puerta a la tercera ronda

El argentino Luis Navone dejó a Matteo Berrettini sin opciones en su duelo de primera ronda y se coló entre los ocho que siguen. Mientras tanto, Etcheverry ganó a Fearnley y el “bajón” de Novak Djokovic vuelve a ser tema de debate a horas de su primer partido.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 2 de septiembre de 2026 - 11:51hs

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Flushing Meadows vivió una tarde de sorpresas que, más que confirmar favoritos, generó más preguntas que respuestas. Luis Navone, quien hasta ahora había sido una figura secundaria en la lista de argentinos, anotó una de las mayores sorpresas del US Open: venció en tres sets a Matteo Berrettini, ex número uno del mundo y una de las referencias europeas en tierra dura. El marcador final, 6‑4, 3‑6, 7‑5, dejó al público boquiabierto y a la prensa deportiva con una frase repetida al instante: “Navone hizo historia”.

Pero, ¿qué implica realmente esa victoria? Para muchos analistas, derrotar a un jugador del calibre de Berrettini en su debut de Grand Slam en EE. UU. es más que un golpe de moral; es una señal de que el panorama masculino está más abierto de lo que sugerían los pronósticos pre‑torneo. La ausencia de Rafael Nadal, todavía recuperándose de una lesión, ya había dejado un hueco, pero la caída de otro gigante como Berrettini amplía el abanico de posibilidades. Sin embargo, la narrativa que circula en los medios –“la revolución argentina”– ignora un punto esencial: Navone llegó a la segunda ronda con un ranking que apenas roza los 150, mientras que Berrettini, pese a su descenso, conservaba una experiencia de más de 350 partidos en Grand Slams. El contraste sugiere que la victoria se basó tanto en la buena fase de Navone como en la falta de ritmo de su rival, que había disputado pocos torneos en los últimos meses.

Al otro lado de la pista, Tomás Martín Etcheverry, apodado “Tomy”, arrancó el torneo con una victoria cómoda sobre el checo Jakub Kopriva (6‑2, 6‑3). Un comienzo sólido, sin dudas, pero la verdadera incógnita sigue siendo su próximo enfrentamiento: el argentino tendrá que medirse contra el propio Novak Djokovic, quien entró al torneo con una ligera molestia muscular que ya había sido mencionada en su conferencia de prensa. La frase de su fisioterapeuta –“un leve descenso físico, pero manejable”– suena a eufemismo. En la última edición, Djokovic sufrió una lesión de hombro que le obligó a retirarse en cuartos de final; ahora, a menos de una semana del primer set, la sombra de esa lesión se cierne sobre su rendimiento.

¿Qué pasa con ese “bajón” que se menciona en todas partes? La prensa local ha señalado una caída en los niveles de energía del número uno, pero no se han publicado datos concretos sobre su estado físico. En la era del seguimiento en tiempo real, los equipos médicos y los entrenadores suelen divulgar pruebas de lactato, frecuencia cardíaca o índices de fatiga. La ausencia de esa información alimenta la especulación y, en un deporte donde la ventaja psicológica es crucial, un rumor de vulnerabilidad puede ser tan decisivo como una lesión real. Además, la estrategia de Djokovic de jugar partidos más cortos para preservar la energía contrasta con su historial de sets largos y batallas de resistencia, lo que plantea la cuestión de si su cuerpo está realmente listo para el desgaste de un Grand Slam en tierra dura.

Mientras tanto, la agenda de la jornada también incluía la aparición de Carlos Alcaraz, el joven español que todavía no había jugado su primer partido en la casa de los estadounidenses. Los aficionados argentinos

Publicado el 2 de septiembre de 2026 - 11:51hs

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