Riesgo país supera los 600 puntos, la deuda se complica
El indicador cerró el 25 de septiembre en 609, la cifra más alta desde principios de abril. El salto de 207 puntos en dos meses y medio se explica por el encarecimiento de la deuda externa y una serie de tensiones locales que ponen en duda la capacidad del Gobierno para financiarse a tasas sostenibles.
El riesgo país argentino volvió a cruzar la barrera de los 600 puntos básicos, ubicándose en 609 al cierre de la jornada del 25 de septiembre. En comparación, el mismo indicador marcaba 402 puntos el 10 de julio, lo que representa un avance de 207 puntos, o un 51,5 % en poco más de dos meses y medio. Ese repunte coincidió con una nueva caída de los bonos soberanos en dólares, especialmente de los títulos de mayor vencimiento, y con la quinta jornada consecutiva de descensos para el S&P Merval.
Desde la perspectiva externa, dos variables pesaron sobre la prima argentina. Primero, la tasa del bono del Tesoro de EE. UU. a diez años superó el 5,2 %, su nivel más alto en casi dos décadas, lo que eleva el costo de financiamiento para cualquier activo emergente. Segundo, el precio del crudo Brent volvió a superar los 100 dólares por barril, alcanzando los 107 en la última semana, impulsado por los ataques hutíes a Arabia Saudita y la ausencia de avances en las negociaciones entre Washington y Teherán. El aumento del petróleo reaviva las expectativas de inflación en EE. UU. y prolonga el ciclo de tasas altas, obligando a los mercados emergentes a ofrecer rendimientos más atractivos para competir con activos estadounidenses.
En el plano interno, la presión se multiplicó. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) desaceleró drásticamente la compra de reservas: en septiembre la compra oficial promedió cerca de 13 millones de dólares diarios, frente a los 38 millones de agosto y a los niveles habituales del primer semestre. A pesar de que el superávit comercial alcanzó los 2.187 millones de dólares en agosto y que el sector agroexportador siguió generando divisas, el BCRA adquirió apenas 238 millones de dólares en todo el mes, según cálculos de GMA Capital. PXQ Consultora interpretó esa política como una priorización de la estabilidad nominal del tipo de cambio sobre la acumulación de reservas, una decisión que, según la consultora, genera una “tensión entre el objetivo de moderar la inflación y la necesidad de reforzar las reservas para afrontar compromisos futuros”.
El tercer factor interno se relaciona con el mercado de deuda local. El Programa Financiero 2027 contempla la emisión de bonos en dólares (los llamados “Bonares”) para cubrir cerca de 24.900 millones de dólares en necesidades de financiamiento. Sin embargo, el alza del riesgo país encendió los rendimientos de esos títulos, que ahora cotizan a dos dígitos. Los bonos con vencimiento en 2028 y 2029 se encarecieron tanto que el Tesoro dejó de utilizarlos en las últimas licitaciones, poniendo en entredicho el objetivo de captar unos 5.000 millones de dólares a través de colocaciones locales.
La combinación de estos tres frentes –menor compra de reservas, mayor costo de la deuda en dólares y la incertidumbre política‑electoral que acompaña a una economía con señales de debilidad– genera una espiral donde el encarecimiento de la financiación externa reduce la capacidad de acumular reservas, y la falta de reservas a su vez obliga a financiarse a costos aún más altos.
Quedan abiertas varias preguntas que la propia información no aclara. ¿Hasta qué punto la política cambiaria del BCRA, que privilegia la estabilidad del tipo de cambio, está dispuesta a sacrificar la acumulación de reservas sin comprometer la capacidad de pago de la deuda? ¿Qué margen de maniobra queda para el Tesoro si los bonos locales siguen resultando demasiado caros y el mercado internacional mantiene rendimientos elevados? Y, finalmente, ¿cómo afectará el entorno externo –con tasas de EE. UU. en máximos de dos décadas y precios del crudo en alza– a la posibilidad de que Argentina vuelva a colocar deuda externa a tasas “manejables”, como señala PXQ Consultora?
Mientras tanto, los inversores siguen observando la evolución de los indicadores. La brecha entre la necesidad de financiamiento y la disponibilidad de divisas se amplía, y el riesgo país se mantiene en niveles que dificultan la confianza en la capacidad del país para gestionar su deuda sin incurrir en costos cada vez mayores. La respuesta del Gobierno y del BCRA en los próximos meses será decisiva para determinar si la tendencia alcista del riesgo país se estabiliza o sigue escalando.



