Racing quedó 22.º con 32 puntos tras invertir US$10 millones
Con apenas 32 puntos en 84 partidos, el club quedó en el puesto 22 de la tabla anual. La cifra contrasta con los 10 millones de dólares gastados en fichajes y los 30 millones destinados a obras, justo cuando se avecina el clásico de Avellaneda.
Racing terminó la temporada con 32 puntos sobre 84 disputados, lo que equivale a una eficacia del 38 % y lo ubicó en el puesto 22 de la tabla anual. En la fase preliminar del Torneo Apertura el conjunto se quedó octavo, avanzó a la siguiente instancia por diferencia de gol frente a Barracas Central, venció a Estudiantes en octavos de final y cayó contra Rosario Central en cuartos. En el Torneo Clausura, el equipo se mantiene a 12 unidades del líder y a siete del último clasificado a los playoffs, a 13 puntos de la zona de Sudamericana. La brecha para volver a un torneo continental “de segundo orden” requiere tanto triunfos propios como el descalce de los equipos que actualmente ocupan esos cupos.
El desempeño reciente se remonta al último derby con Independiente, cuando el 4 de abril, en la Libertadores, Adrián Martínez falló un penal y Racing se desplomó. Después de una victoria contra el homónimo del Rojo en Bolivia, el equipo no logró ganar ninguno de los siete partidos siguientes y quedó eliminado en la fase de grupos, truncando la ilusión de repetir la gesta copera de 2024. En la Copa Argentina, la derrota ante Boca en cuartos, con un 2‑0 revertido en 15 minutos, sumó otro golpe a la campaña.
En el mercado de pases de 2026 se gastaron 10 millones de dólares; la mayor inversión fue la de 3 millones por Matko Miljevic, quien jugó 32 partidos, marcó 4 goles y, según el informe, “perdió el puesto por su displicencia”. El artillero del equipo, cuyo rendimiento se describe como “muy por debajo de sus registros históricos”, anotó 12 goles, lejos de los 22 de 2025 y los 30 de 2024. La diferencia entre la inversión económica y la producción en la cancha plantea la pregunta: ¿dónde se están diluyendo esos recursos?
La dirigencia del club también está bajo presión. Después de la salida de Gustavo Costas, quien había llevado al equipo a semifinales de la Libertadores y a la final del Torneo Clausura, llegó Juan Pablo Vojvoda, quien apenas duró 13 partidos y dejó el plantel en manos interinas de Sebastián Chirola Romero. La inestabilidad técnica se combina con una campaña de críticas que, según el texto, “es una de las peores de la última década”. Los hinchas, descritos como “calientes”, descargan su frustración sobre Diego Milito, a quien acusan de no haber impulsado el “salto de calidad” esperado.
Paralelamente, la gestión de la presidencia de Víctor Blanco invierte en infraestructura: la inauguración de un colegio en marzo, la obra del predio de Ezeiza como futuro centro deportivo, la renovación de canaletas y la ampliación del sector de prensa en el Cilindro. El estadio cumplió 76 años el 3 de septiembre. La directiva asegura que “un año malo no cambia el proyecto” y apunta a 2027 con la intención de contratar a un entrenador de renombre y renovar el plantel. Sin embargo, la disparidad entre la modernización de instalaciones y la falta de resultados en la cancha genera dudas sobre la prioridad de los recursos.
En este escenario, la pregunta central sigue sin respuesta: ¿cómo puede Racing justificar la inversión de casi 30 millones de dólares en refuerzos y obras cuando la eficacia en el campo se mantiene bajo el 40 % y la posición en la tabla sigue descendiendo? Además, la ausencia de un plan técnico claro —con cambios de entrenador cada pocos meses— parece contradecir la pretensión de “estar en la misma frecuencia institucional”. La presión popular, la cercanía del clásico de Avellaneda y la falta de una visión deportiva coherente dejan al club en una encrucijada que aún no tiene una solución visible.






