Dos penales idénticos, decisiones opuestas y árbitros suspendidos al instante
En el mismo fin de semana, el árbitro Rey Hilfer anuló un penal en Banfield‑River por invasión y ordenó la repetición, mientras que Carranza no aplicó la misma regla en Independiente Rivadavia‑Racing. La falta de intervención del VAR y la suspensión exprés de los dos árbitros encendieron la polémica, que se sumó a la entrada de Flores sobre Marcich y a la sanción a Arasa y Ceballos por el gol anulado a Lanzini.
El sábado 24 de julio el cruce Banfield‑River se convirtió en el centro de una discusión que volvió a poner en tela de juicio la uniformidad de las decisiones arbitrales en la AFA. A los 27 minutos del primer tiempo, el delantero de Banfield, Matías Almada, ejecutó un penal que el árbitro principal, Rey Hilfer, anuló por invasión de jugadores del equipo rival antes del disparo. La señal de “penal” se dio, pero el árbitro consideró que varios futbolistas de River habían entrado al área antes del cobro y, por eso, ordenó que el tiro se repitiera. La decisión fue tomada sin que el árbitro asistente o el VAR intervinieran.
Horas después, en el encuentro entre Independiente Rivadavia y Racing, la misma situación se presentó. El delantero de Rivadavia, Gonzalo Arce, marcó a 38 minutos tras un penal que, según la lógica del cruce anterior, también habría sido vulnerable a invasión. En este caso, el árbitro de la jornada, Julián Carranza, no anuló el gol y dejó que la anotación contara. La jugada fue revisada por el VAR, que tampoco emitió ninguna señal. La disparidad entre ambas decisiones generó protestas de los técnicos y de los jugadores, que demandaron una explicación coherente de la normativa.
El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Luis Gustavo Troglio, se pronunció en la conferencia de prensa de la tarde del mismo día. “Los criterios deben ser los mismos en todas las canchas; la invasión al área es una falta clara y la falta de uniformidad no se puede tolerar”, señaló. Troglio indicó que la Comisión de Arbitraje abriría una investigación y que, de confirmarse una falta de consistencia, los árbitros involucrados podrían enfrentar sanciones.
Efectivamente, a primera hora del lunes 26 de julio la Comisión de Arbitraje tomó una medida “exprés” y suspendió a Hilfer y a Carranza por 10 partidos cada uno. La resolución, publicada en la página oficial de la AFA, argumentó “incumplimiento del criterio técnico‑táctico establecido en el Reglamento de Juego”. La suspensión se aplicó de forma inmediata, sin posibilidad de recurso, lo que provocó reacciones encontradas entre los árbitros y los clubes.
Mientras la cuestión de los penales dominaba los titulares, otras decisiones arbitrales encendieron la discusión. En el partido Boca‑Lanús, el árbitro asistente, Julián Flores, fue sancionado por una entrada violenta sobre el defensor de Boca, Marcos Marcich, al minuto 62. El árbitro principal, Santiago Gómez, mostró tarjeta roja directa a Flores y, posteriormente, la Comisión de Arbitraje le impuso una suspensión de 6 partidos por “conducta antideportiva”.
En la segunda jornada del mismo fin de semana, el encuentro entre Lanzini y Riestra se tornó controvertido cuando el árbitro, Nicolás Arasa, anuló un gol que había sido validado inicialmente por el VAR. El gol, marcado por el delantero de Riestra, Lautaro Lanzini, fue considerado fuera de juego por la línea de gol, pero el VAR no confirmó la señal del árbitro asistente, Marcos Ceballos. La AFA, tras revisar la jugada, concluyó que la anulación fue “incorrecta” y aplicó una sanción de 4 partidos a Arasa y Ceballos por “errores graves de aplicación de la normativa”.
Los incidentes se producen en un contexto donde la AFA ha intentado reforzar el uso del VAR y homogeneizar los criterios arbitrales tras una serie de polémicas en la temporada 2023‑2024. Desde el inicio del torneo, la Comisión de Arbitraje había publicado



