Hustvedt lanza “Historias de fantasmas” tras 43 años sin Auster
La escritora estadounidense presentó a principios de mayo su nuevo libro, una reflexión sobre el duelo tras la muerte de su pareja, el novelista Paul Auster. En la obra, titulada “Historias de fantasmas”, Hustvedt cuenta cómo aprendió a seguir adelante y describe la sensación de mirar al futuro después de la pérdida.
Siri Hustvedt, autora de novelas como El libro de los extraños y El verano sin hombres, publicó el 2 de mayo su último proyecto literario, Historias de fantasmas. El libro, anunciado como un “diálogo con el pasado”, se plantea como una memoria íntima que explora el proceso de duelo después de la muerte de Paul Auster, su compañero de vida durante 43 años.
Paul Auster, conocido por obras como La trilogía de Nueva York y Moon Palace, falleció a comienzos del año pasado en Nueva York. Su muerte dejó a Hustvedt frente a una ausencia que, según la propia autora, la obligó a replantearse la manera de vivir. En una entrevista concedida a medios internacionales, Hustvedt declaró: “Me las he arreglado para no morir; ahora siento que hay un futuro”. Esa frase, que da título a la portada del libro, sintetiza la intención central de la obra: pasar de la parálisis del dolor a la apertura de nuevas posibilidades.
Historias de fantasmas se compone de una serie de capítulos breves, cada uno dedicado a un episodio o recuerdo que la escritora asocia con la presencia de Auster. En lugar de seguir una cronología lineal, la narración se desplaza entre momentos de la vida en común —viajes a Europa, colaboraciones literarias, rutinas cotidianas— y los vacíos que dejó su partida. Hustvedt utiliza la metáfora del fantasma para describir tanto la persistencia de la memoria como la sensación de estar acompañada por una presencia invisible. “Los fantasmas no son sólo los que se fueron; también son los que aún están dentro de nosotros”, señaló la autora en la presentación del libro en la Biblioteca Pública de Nueva York.
El texto no se limita a la expresión del dolor. Hustvedt también aborda la cuestión de la identidad después de la pérdida. En varios pasajes, la escritora reflexiona sobre cómo su trabajo había estado entrelazado con la figura de Auster y cómo, a partir de ese punto, necesita redefinir su voz literaria. “Durante décadas escribí en diálogo con él; ahora tengo que aprender a hablar sola”, explicó. Esa búsqueda de autonomía se convierte en el hilo conductor que guía al lector a través de la memoria y la reconstrucción del yo.
El libro ha generado expectativas entre críticos y lectores que siguen la trayectoria de ambos autores. La crítica literaria de The New Yorker anticipó que la obra “ofrece una mirada honesta y sin adornos al proceso de sanar, sin pretender ser una guía, sino simplemente un testimonio”. Por su parte, la comunidad académica ha señalado el valor de la obra para estudios de género y duelo, al mostrar cómo una mujer de renombre literario confronta la pérdida sin recurrir a la victimización.
En cuanto a la recepción del público



