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Financial Times advierte récord de morosidad y reformas que aprietan al bolsillo

El diario británico señala que la cantidad de créditos impagados en Argentina alcanzó niveles sin precedentes y que la carga de la deuda familiar se disparó. Además, calificó de “dolorosas” las últimas medidas económicas de Javier Milei, mientras la Casa Rosada decide no intervenir.

Una mañana de café escuché que el Financial Times había publicado un reporte que no deja de inquietar a los argentinos. Según el análisis, la morosidad en el país ha tocado un máximo histórico: más del 30 % de los créditos al consumo están en atraso, una proporción que supera cualquier registro de los últimos diez años. Ese número no es solo una estadística; se traduce en colas más largas en los bancos, rechazos automáticos de tarjetas y un clima de incertidumbre que se extiende a los comercios de barrio.

El informe también desglosa cómo esa ola de impagos está cargando sobre los hogares. El peso del endeudamiento familiar, calculado como proporción del ingreso neto disponible, supera el 45 % en promedio, según datos oficiales que el FT citó. En otras palabras, casi la mitad del dinero que entra a la casa se va a pagar intereses y cuotas. La consecuencia es directa: menos gasto en consumo, menos movimiento en la economía y una sensación de ahogo que se siente en la mesa del comedor.

Detrás de esos números hay una serie de factores que el propio FT vincula a las reformas económicas impulsadas por el presidente Javier Milei. Desde la eliminación de subsidios a la energía hasta la liberalización de tarifas y la reducción de impuestos a ciertos sectores, las medidas buscan “reducir el déficit fiscal”, pero, según los analistas británicos, el precio que paga la población es “doloroso”. La eliminación de subsidios, por ejemplo, encareció la factura de la luz y del gas en un 20 % en promedio, lo que golpeó de lleno a las familias de ingresos medios y bajos, que ya estaban luchando por mantener sus cuotas al día.

Otro punto que llama la atención es la decisión de la Casa Rosada de no intervenir directamente en el tema de la morosidad. El gobierno ha argumentado que la solución pasa por “restaurar la confianza en el sistema financiero” y que cualquier ayuda puntual podría generar distorsiones. Sin embargo, esa postura ha generado críticas de sectores empresariales y de la oposición, que piden medidas de alivio, como la reestructuración de deudas o la extensión de plazos de pago, para evitar que la ola de impagos se convierta en una crisis bancaria.

El FT también menciona que la inflación, que ronda el 250 % anual, sigue erosionando la capacidad de pago. Cuando los precios suben a la velocidad que lo hacen, el salario real pierde fuerza y la gente recurre a préstamos para cubrir gastos básicos. El círculo se cierra: más préstamos, más morosidad, más presión sobre el sistema financiero.

En el contexto internacional, el reporte advierte que la combinación de alta morosidad y reformas estructurales agresivas podría afectar la calificación crediticia del país. Agencias como Standard & Poor’s y Moody’s ya mostraron señales de alerta, y una rebaja en la nota crediticia encarecería aún más los costos de financiamiento externo, lo que repercutiría en la economía real.

A pesar del panorama sombrío, algunos analistas locales apuntan a posibles mitigaciones. La reciente apertura de líneas de crédito vinculadas a la producción agropecuaria y a la exportación podría generar ingresos en divisas y aliviar la presión sobre el mercado interno. Además, organizaciones de defensa del consumidor están impulsando campañas de educación financiera para que los ciudadanos aprendan a priorizar pagos y renegociar deudas antes de que se vuelvan impagables.

En la práctica, lo que está sucediendo se traduce en historias cotidianas: una madre de Tres de Febrero que, tras perder el subsidio eléctrico, tuvo que recortar la compra de alimentos para poder pagar la tarjeta de crédito; un pequeño comercio de la zona sur que vio disminuir sus ventas porque muchos clientes dejaron de pagar sus cuentas. Son casos que reflejan la tensión que describen los números del Financial Times.

¿Qué se espera ahora? El informe concluye que, sin una política de alivio clara y sin que el gobierno tome medidas de apoyo directo, la morosidad podría seguir creciendo y arrastrar a la economía a una espiral descendente. La presión sobre los bancos aumentará, lo que a su vez podría traducirse en una mayor restricción del crédito y en una caída del consumo, que ya está por debajo del nivel precrisis.

Mientras tanto, la conversación en los cafés y en los hogares sigue girando alrededor de la misma pregunta: ¿hasta cuándo vamos a seguir sintiendo el peso de las reformas sin que haya una mano que nos ayude a respirar? La respuesta, como siempre, dependerá de las decisiones que tome la Casa Rosada en los próximos meses y de la capacidad del sector financiero para absorber la ola de morosidad que, según el Financial Times, ya se siente como una marea alta que no muestra señales de retroceso.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 28 de agosto de 2026 - 17:10hs

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