Dólar oficial $1535 Dólar blue $1550 MEP $1540 Bitcoin US$80.801 Ethereum US$2.596 Riesgo país 524
🔴 AHORA
Migrantes

Gambaro retrata la inmigración como abandono en su última novela

La obra “El mar que nos trajo”, publicada en 2001, muestra cómo un inmigrante italiano es devuelto a Elba por su propia familia, convirtiendo el viaje en una violencia silenciosa. La escritora falleció a los 98 años, dejando un legado que cuestiona la epopeya tradicional de la llegada de los europeos a la Argentina.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 20 de septiembre de 2026 - 10:37hs

Griselda Gambaro murió el martes 15 de septiembre a los 98 años, dos meses después de la muerte de Juan Carlos Distéfano, el escultor con quien estuvo casada desde 1955. Entre sus libros más recordados se encuentran “Los siameses”, “El campo” y “Información para extranjeros”, obras que exploran la crueldad institucional y la complicidad de la víctima con su verdugo. “El mar que nos trajo”, publicado en 2001, se inscribe en esa línea, pero traslada la violencia del Estado al ámbito familiar.

La novela se abre en una noche de los primeros años noventa del siglo XIX, cuando Agostino, pescador de la isla de Elba, regresa a Buenos Aires después de trabajar en el sur de la ciudad. Al llegar se encuentra con los hermanos de su esposa, Adele, quienes lo obligan a embarcar esa misma noche y lo devuelven a Elba, donde años atrás había dejado a Adele y a su hija. En la capital quedan Luisa y su hija de tres años, Natalia, sin recibir explicación alguna. La trama muestra cómo el cuerpo de Agostino es trasladado por decisión ajena, sin ceremonia, y cómo esa “eficacia que no necesita levantar la voz” clama justicia y reparación.

El relato sitúa su inicio en 1889, año en que Agostino deja Elba y se embarca hacia Buenos Aires, en la misma ola migratoria que llevó a cerca de tres millones de italianos entre 1880 y 1970. En 1914, la ciudad contaba con más de 300 000 nacidos en Italia, una cuarta parte de la población porteña. La novela invierte la narrativa nacional de la inmigración como epopeya de superación; aquí el viaje se vuelve abandono. Agostino no es un héroe sacrificado, sino un hombre que, incapaz de sostener dos vidas, causa daño en dos continentes.

Gambaro incorpora de fondo hechos históricos sin explicarlos directamente. La Constitución de 1853 había abierto el país a los inmigrantes, pero la Ley de Residencia de 1902 autorizaba la expulsión de extranjeros sin juicio. En enero de 1919 la represión de la Semana Trágica dejó un saldo de muertos que aún se discute. Estos episodios aparecen en la novela como clima, no como argumento, reforzando la sensación de que la violencia institucional se traslada al entorno doméstico.

El contraste entre los dos barcos —el que lleva a Agostino a Buenos Aires y el que lo devuelve a Elba— constituye el eje moral del libro. Mientras el hombre se sube al primero con la ilusión de un mundo abierto, el segundo lo transforma en “un bulto que otros trasladan”. La inmovilidad de las mujeres, Adele en Elba y Luisa en Buenos Aires, subraya la asimetría de género: sus vidas transcurren en interiores, mientras el tiempo masculino se mide en millas. La académica italiana Margherita Cannavacciuolo describió esa inmovilidad como parte del estilo de Gambaro, donde los espacios se cierran y las escenas se repiten.

En palabras de la propia autora, “un libro se escribe mucho antes de que uno en realidad lo haga”. La novela nació de recuerdos de infancia, de relatos contados “a media voz y con pudor”, y tardó más de medio siglo en materializarse. En una entrevista con Reina Roffé, Gambaro señaló: “Yo soy de origen italiano, siento de manera muy acusada este origen”, lo que explica la carga personal que impregna la obra.

“El mar que nos trajo” se suma a la trayectoria de Gambaro como una denuncia de la violencia que se ejerce con buenos modales, una historia en la que la víctima colabora con su verdugo sin saberlo. La novela concluye sin ofrecer redención; Luisa, la madre abandonada, paga el precio más alto y su destino se vuelve un testimonio de injusticia que, según la crítica, “no se premia nada”.

Con su fallecimiento, la literatura argentina pierde a una voz que, durante sesenta años, desmanteló mitos y expuso la crudeza de la historia social. “El mar que nos trajo” queda como un recordatorio de que la migración, lejos de ser siempre una odisea heroica, también puede ser una historia de abandono y de violencia silente que atraviesa generaciones.

Publicado el 20 de septiembre de 2026 - 10:37hs

Compartir: X Facebook WhatsApp

Notas relacionadas