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Economía

Trigo vuelve a encarecerse: supera los US$ 245 en contratos de marzo

Los precios internacionales del trigo subieron a niveles no vistos desde 2023, arrastrando el mercado argentino. En la bolsa local el cereal cotiza a US$ 220 y los contratos para marzo ya rondan los US$ 245, mientras soja y maíz también registran alzas.

El conflicto entre Rusia y Ucrania, que lleva más de un año perturbando las rutas de exportación y la disponibilidad de granos, volvió a escalar la semana pasada. La combinación de sanciones occidentales, interrupciones en los puertos ucranianos y la decisión de Moscú de limitar sus exportaciones de trigo provocó que los precios internacionales alcanzaran US$ 260 por tonelada, la cifra más alta desde finales de 2023. Ese repunte se sintió de inmediato en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, donde el trigo se negociaba a US$ 220 y los contratos para entrega en marzo ya superaban los US$ 245.

“Este salto no es puntual; refleja una cadena de incertidumbres que se acumulan desde el inicio del conflicto”, explicó María Fernández, analista de commodities del Banco Nación. “Los compradores internacionales buscan seguros de suministro, y eso se traduce en precios más altos para los productores argentinos que dependen de la exportación”.

En los últimos seis meses, el trigo argentino había disfrutado de una relativa estabilidad. Después de la fuerte alza de 2022, cuando los precios rondaban los US$ 300 por tonelada, la caída de la demanda europea y la recuperación de algunos puertos ucranianos habían bajado la cotización a alrededor de US$ 190 a comienzos de 2024. Desde entonces, la tendencia había sido de leves descensos, con los contratos de futuros situándose cerca de los US$ 210 en febrero. El último movimiento, impulsado por la escalada del conflicto, revirtió esa tendencia y dejó a los exportadores con una ventana de oportunidades que pocos esperaban.

El impacto no se limita al sector exportador. Las panaderías y los comercios minoristas de la capital y del interior ya sienten la presión. Según datos de la Cámara Argentina de Panaderos, el costo de la materia prima ha subido un 12 % en los últimos 30 días, lo que obliga a muchos a ajustar sus precios al consumidor. “Si el trigo sigue encareciéndose, vamos a ver aumentos en el pan y en productos derivados. No es solo una cuestión de exportación, es la mesa de la gente”, comentó José Luis Martínez, dueño de una panadería en el barrio de Caballito.

A la par del trigo, la soja y el maíz también registraron incrementos notables. La soja, que había cotizado a US$ 430 la tonelada a principios de febrero, ahora supera los US$ 460, mientras que el maíz pasó de US$ 210 a US$ 235. Estos movimientos responden a la misma lógica de escasez percibida y a la búsqueda de alternativas en los mercados internacionales. Para los agricultores que combinan cultivos de granos, la subida de precios abre una puerta a la diversificación, aunque también genera incertidumbre sobre la planificación de la próxima campaña.

Los exportadores argentinos, que en 2023 lograron despachar más de 30 millones de toneladas de granos pese a la volatilidad global, están evaluando sus estrategias de venta. Algunos optan por asegurar precios ahora, aprovechando los US$ 245 de los contratos de marzo, mientras que otros prefieren esperar a los próximos meses, con la esperanza de que la situación geopolítica se estabilice y los precios bajen. “No hay una respuesta única”, dijo Fernández. “Cada empresa tiene que balancear riesgo y rentabilidad según su capacidad de absorción”.

En el plano institucional, el Ministerio de Agricultura reiteró que está monitoreando la situación y que, de ser necesario, revisará los mecanismos de apoyo a los productores. El secretario de Políticas Agropecuarias, Juan Pablo Bianchi, subrayó la necesidad de mantener la competitividad del sector frente a factores externos: “Nuestro objetivo es que los agricultores argentinos sigan siendo competitivos, pese a los vaivenes del mercado internacional”.

Mientras tanto, los consumidores siguen observando el precio del pan en los supermercados. Algunos supermercados anunciaron ajustes modestos, mientras que otros mantuvieron los precios por ahora, absorbiendo parte del costo adicional. “Vamos a intentar no trasladar todo el aumento a la gente”, declaró una responsable de compras de una cadena de supermercados de la zona sur de la capital.

En definitiva, el nuevo pico del trigo internacional vuelve a colocar a Argentina en el centro del debate sobre seguridad alimentaria y precios de los alimentos. Con la guerra en Europa sin señales claras de resolución, los actores del sector agropecuario deben prepararse para más oscilaciones. Lo que está claro es que, por ahora, tanto productores como consumidores sentirán el eco de la disputa entre Rusia y Ucrania en la mesa de cada hogar.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 28 de agosto de 2026 - 12:56hs

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