Dólar rompe récord y pone a prueba tasas e inflación en septiembre
El tipo de cambio alcanzó 845 pesos por dólar, su nivel más alto en ocho meses. La suba obliga a la Comisión Nacional de Valores a reevaluar la política monetaria y a los analistas a revisar sus proyecciones inflacionarias. Todo indica que septiembre será decisivo para la estabilidad macroeconómica.
En la jornada del lunes, el mercado cambiario registró una nueva máxima histórica: el dólar blue cotizó 845 pesos, mientras que el oficial se ubicó en 800, ambos niveles superiores al de la última semana. La alza se produjo después de la publicación de los datos de reservas internacionales, que mostraron una caída del 12 % en el último trimestre, y de la decisión del gobierno de suspender temporalmente la venta de bonos en dólares para contener la fuga de capitales.
El movimiento del tipo de cambio repercutió de inmediato en los mercados de tasas. La tasa de referencia de la política monetaria, la Leliq, se mantuvo en 78 % anual, pero los analistas del Banco Macro advierten que el diferencial entre la Leliq y la tasa de interés de los bonos en dólares se ha reducido a 1,5 puntos porcentuales, lo que podría obligar al Banco Central a subir la tasa para evitar una mayor depreciación. “El escenario actual exige una respuesta rápida, de lo contrario la presión sobre el peso se intensifica”, señaló el economista Juan Pérez en una entrevista telefónica.
Por su parte, la inflación acumulada en los últimos doce meses se sitúa en 139,4 %, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El último informe de la Oficina de Presupuesto mostró que los precios de alimentos y combustibles crecieron un 23 % y un 18 % respectivamente en los últimos tres meses. Estas cifras alimentan la expectativa de que la inflación para septiembre alcance el 144 %, un nivel que supera la meta oficial del Banco Central del 130 % para fin de año.
El cruce entre el tipo de cambio y la inflación tiene consecuencias directas sobre el poder de compra de la población. La canasta básica, que antes costaba 150 000 pesos, supera ahora los 210 000, según la Encuesta de Precios al Consumidor de la Universidad de Buenos Aires. Los sindicatos de docentes y de trabajadores del sector público ya anunciaron que mantendrán la huelga de reclamo salarial prevista para la próxima semana, argumentando que la pérdida real del ingreso supera el 30 % frente a enero.
En el frente de la política cambiaria, el ministro de Economía, Sergio Massa, reiteró la intención de mantener la “caja de conversión” abierta, pero advirtió que el gobierno está evaluando la posibilidad de aplicar un “cupo de compra” para el sector exportador. La medida, que aún no tiene fecha de implementación, busca reducir la presión de compra de dólares por parte de importadores que, según datos de la Secretaría de Comercio, incrementaron sus solicitudes de divisas en un 27 % en los últimos quince días.
Mientras tanto, los fondos internacionales que operan en el mercado local redujeron sus posiciones en pesos en un 8 % desde la última semana, según el reporte de Bloomberg. La salida de capitales se traduce en una mayor escasez de liquidez para los bancos, que ya reportan un aumento del 15 % en la demanda de líneas de crédito en dólares. La entidad bancaria Banco Santander informó que su cartera de préstamos en dólares creció 12 % en el último trimestre, lo que refleja la preferencia de los empresarios por financiarse en la moneda fuerte.
El sector agropecuario, que representa cerca del 15 % del PIB, también se ve afectado. Los productores de soja y maíz han anunciado la reducción de sus planes de exportación en un 10 % frente a lo proyectado para la campaña 2024‑2025, citando la incertidumbre cambiaria y la falta de acceso a divisas para la compra de insumos. La Federación de la Industria Agropecuaria (FIA) envió una carta al Ministerio de Economía solicitando la reinstauración de la “caja de conversión” y la ampliación de los plazos de pago de los adelantos cambiarios.
En respuesta a la presión inflacionaria, el Banco Central publicó una hoja de ruta que contempla la revisión de los precios máximos de los combustibles y la ampliación de la lista de productos bajo control de precios. Sin embargo, los críticos sostienen que estas medidas son temporales y que la solución estructural pasa por estabilizar el tipo de cambio. “Sin una política cambiaria clara, cualquier intento de contener la inflación será parcheado”, comentó la analista de riesgo financiero Laura Gómez.
El calendario económico de septiembre incluye la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) el 12 de ese mes y la reunión del Comité de Política Monetaria (COPOM) el 20. Ambos eventos son esperados como indicadores clave de la dirección que tomará la política macro. Si el dólar continúa su tendencia alcista, es probable que el COPOM decida un ajuste en la Leliq para contener la inflación, lo que a su vez podría encarecer el crédito y frenar la actividad económica.
En síntesis, la combinación de un tipo de cambio en máximas históricas, una inflación que avanza a ritmo acelerado y la presión de los distintos sectores por mayor disponibilidad de divisas sitúan a septiembre como un mes decisivo para la economía argentina. Las decisiones que tome el gobierno y el Banco Central durante las próximas semanas determinarán si la tendencia de depreciación se detendrá o se consolidará, y cómo se comportarán las tasas



