Fiduciarias intentan adelantar a bancos en captación de fondos de indemnizaciones
Los nuevos fondos de indemnizaciones empezarán a recibir aportes a fin de año y, según las fiduciarias, su modelo permite a las grandes empresas contar con cuentas individualizadas y mayor trazabilidad. La oferta pone a prueba la capacidad de bancos y sociedades de bolsa para retener esos recursos.
El Fondo de Asignación de Liquidación (FAL), creado para administrar los recursos provenientes de indemnizaciones judiciales y extrajudiciales, está próximo a recibir sus primeros aportes. La fecha prevista es el último trimestre de 2024, cuando las empresas que han sido condenadas a pagar indemnizaciones deberán depositar sus fondos en la estructura designada por la normativa.
Desde la aparición del FAL, la discusión sobre quién administrará esos recursos ha ido en aumento. Tradicionalmente, bancos y sociedades de bolsa han sido los principales custodios de fondos corporativos. Sin embargo, las fiduciarias —entidades especializadas en la gestión de patrimonios bajo regímenes de confianza— anunciaron esta semana que buscan posicionarse como la alternativa preferida de las compañías obligadas a abonar indemnizaciones.
“Nuestro modelo brinda la posibilidad de crear cuentas individuales para cada empresa, diseñar carteras a medida y ofrecer una trazabilidad total de los movimientos”, declaró María González, directora de negocios de Fiduciaria del Plata, durante una rueda de prensa en Buenos Aires. Según la firma, esos atributos son particularmente relevantes para las empresas que manejan sumas significativas y requieren demostrar la correcta destinación de los recursos ante reguladores y la opinión pública.
Las fiduciarias sostienen que, a diferencia de los bancos, pueden ofrecer estructuras menos costosas y mayor flexibilidad operativa. “Los costos de administración y las comisiones de los bancos suelen ser más elevados porque incluyen servicios que no siempre son necesarios en este tipo de fondos”, explicó González. La empresa también señaló que su infraestructura tecnológica permite un seguimiento en tiempo real de los flujos, lo que reduce riesgos de desvíos y facilita auditorías.
Por su parte, la Asociación Bancaria Argentina (ABA) emitió un comunicado en el que reconoce la competencia, pero defiende la experiencia y la solidez que los bancos aportan a la gestión de grandes volúmenes de dinero. “Los bancos cuentan con una red de sucursales y una capacidad de liquidez que resulta esencial para operar con fondos de la magnitud que maneja el FAL”, afirmó el portavoz de la ABA, Carlos Méndez. Además, la entidad recordó que la regulación prudencial que rige a los bancos garantiza la protección de los depósitos y la continuidad del servicio en situaciones de crisis.
Las sociedades de bolsa, representadas por la Cámara de Corredores de Bolsa (CCB), adoptaron una postura intermedia. “Nuestro modelo combina la agilidad de los intermediarios financieros con la seguridad de los sistemas de custodia, lo que nos coloca en una posición competitiva frente a fiduciarias y bancos”, manifestó la presidenta de la CCB, Laura Fernández. La cámara también resaltó que muchas de sus afiliadas ya ofrecen servicios de administración de fondos de indemnizaciones bajo la normativa vigente.
El contexto regulatorio añade complejidad al escenario. La Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) y la Comisión Nacional de Valores (CNV) están trabajando en la emisión de normas específicas que definirán los requisitos de capital, auditoría y reporte para todas las entidades que gestionen el FAL. Hasta el momento, la normativa establece que los recursos deben mantenerse en instrumentos de bajo riesgo y que su destino final será la compensación a los trabajadores afectados, pero deja margen para que distintas instituciones ofrezcan sus servicios.
Empresas que deberán depositar los fondos ya están evaluando sus opciones. Un representante de una multinacional del sector automotriz, que prefirió mantenerse anónimo, comentó que la decisión dependerá de la combinación de costos, garantías y la capacidad de la entidad para generar reportes claros a los accionistas. “No buscamos la opción más barata, sino la que nos dé mayor seguridad y nos permita cumplir con nuestras obligaciones de forma transparente”, indicó.
Los analistas del mercado financiero consideran que la entrada de fiduciarias podría presionar a los bancos a revisar sus tarifas y a mejorar sus plataformas de seguimiento. “La competencia suele traducirse en mejores condiciones para el cliente final, en este caso, las empresas que deben pagar indemnizaciones”, señaló Ricardo Álvarez, economista de la consultora Financiera del Sur. Sin embargo, advirtió que la confianza en la solidez de los bancos sigue siendo un factor decisivo para muchos grandes contribuyentes.
A medida que se acerque la fecha de los primeros aportes, se espera que las entidades presenten propuestas más detalladas y que la Superintendencia emita guías operativas definitivas. La disputa entre fiduciarias, bancos y sociedades de bolsa no solo marcará el futuro manejo del FAL, sino que también podría sentar precedentes para la gestión de otros fondos destinados a indemnizaciones



