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Messi se despide: el legado que nació entre sombras

Después de una trayectoria marcada por dudas, críticas y momentos de brillantez, el capitán argentino anunció su retiro de la Selección. La historia de su paso por la Albiceleste se escribe con triunfos inesperados y lecciones que van más allá de los goles.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 31 de agosto de 2026 - 20:29hs

Cuando Lionel Messi debutó con la Selección en 2005, el panorama no era el de una estrella indiscutible. A los 18 años llegó a un conjunto que vivía una sequía de éxitos y una presión constante por volver a la gloria. Sus primeros partidos, entre los que destacan los amistosos contra Hungría y el primer mundial en Alemania 2006, fueron más bien una prueba de resistencia que de brillo. Los medios locales y los hinchas empezaron a cuestionar su compromiso con la camiseta, mientras el delantero se debatía entre su club, el Barcelona, y la responsabilidad de representar a su país.

Los años siguientes fueron una montaña rusa. En 2007, bajo la dirección de Alfio Basile, Argentina alcanzó la final de la Copa América, pero perdió contra Brasil. La crítica se intensificó cuando Messi, a sus 20 años, quedó fuera de la lista para el Mundial de 2010 por una lesión muscular. La frustración de la afición alcanzó su punto álgido: la imagen del joven que no lograba traducir su magia de club a la selección se volvió recurrente en los titulares. Sin embargo, la propia Messi utilizó esos momentos de incertidumbre como combustible. En 2011, bajo el mando de Sergio Batista, volvió a ser titular y empezó a demostrar que su talento podía adaptarse al estilo de juego colectivo.

El punto de inflexión llegó con la llegada de Alejandro Sabella en 2011. El técnico introdujo una filosofía basada en la disciplina táctica y la confianza en los jóvenes. Messi, entonces de 24 años, aceptó el rol de líder dentro del campo, aunque la carga emocional seguía pesando. El Mundial de Brasil 2014 marcó el culmen de esa presión. Argentina llegó a la final, y Messi anotó contra Bosnia, Irán y Nigeria, pero la derrota ante Alemania en el tiempo extra dejó una herida profunda. La crítica volvió a sonar, pero la propia Messi declaró que la final, aunque dolorosa, había sido el “punto de partida” para algo mayor.

Dos años después, en 2016, la Copa América volvió a ser el escenario donde Messi buscó redimirse. La final contra Chile se definió en penales y, tras fallar su tiro, el capitán anunció su retiro de la Selección. El anuncio sacudió al país; los debates en los cafés y en las redes se polarizaron. Sin embargo, el tiempo no tardó en ofrecerle una segunda oportunidad. Cuando el nuevo entrenador, Lionel Scaloni, tomó el timón en 2018, Messi aceptó volver, pero bajo condiciones claras: quería un proyecto serio, sin promesas vacías. La respuesta fue la Copa América 2021, donde, a los 33 años, lideró a Argentina hacia su primer título internacional en 28 años. Fue una noche de lágrimas, abrazos y, sobre todo, de reconocimiento a la capacidad del delantero para transformar la adversidad en victoria.

El momento más emblemático llegó en Catar 2022. Con 35 años, Messi se convirtió en el jugador más veterano en levantar la Copa del Mundo. Sus goles contra Arabia Saudí, México, Países Bajos, Croacia y la definición contra Francia en la final, fueron testimonio de una carrera que había superado los claroscuros de la crítica y la duda. Tras el desfile de la victoria, el capitán, visiblemente emocionado, anunció que ese sería su último torneo con la Albiceleste. “Es el momento de cerrar este ciclo y dejar espacio a la nueva generación”, dijo en la conferencia de prensa.

El legado de Messi en la Selección no se mide solo en los trofeos. Sus 104 partidos, 81 goles y 23 asistencias colocan a su nombre cifras que superan a cualquier otro jugador argentino. Pero más allá de los números, su paso por la Albiceleste dejó lecciones de resiliencia. Cada vez que la prensa lo señalaba, él respondía con trabajo y disciplina. Cada derrota se convirtió en una oportunidad para reenfocar al equipo. Su relación con los compañeros, desde Ángel Di María hasta Rodrigo De Paul, se transformó en una camaradería que sostuvo al conjunto en los momentos críticos.

Para la afición, el adiós de Messi no es solo el cierre de una era, sino el inicio de una reflexión sobre la identidad del fútbol argentino. La pregunta que ahora flota en los bares de Buenos Aires es: ¿quién será el próximo líder que pueda llenar el vacío de aquel que, entre luces y sombras, supo convertir la frustración en gloria? Lo que es indiscutible es que la historia de Messi con la Selección quedó escrita con tinta indeleble. Sus claroscuros fueron la base de una narrativa que, al final, se tradujo en un triunfo colectivo que trasciende cualquier récord individual.

Ahora, mientras la Albiceleste se prepara para el próximo ciclo, los hinchas pueden respirar tranquilos sabiendo que, aunque Messi cuelgue la camiseta, su influencia seguirá presente en cada entrenamiento, en cada gol y, sobre todo, en la forma de enfrentar los desafíos. La despedida del capitán no es un adiós definitivo al fútbol; es la confirmación de que, a veces, los momentos más duros son los que forjan a los verdaderos campeones.

Publicado el 31 de agosto de 2026 - 20:29hs

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