Peronismo elimina la PASO tras la última cumbre interna
En la reunión que reunió a los dirigentes del oficialismo, Ignacio Fidanza anunció que el debate sobre las primarias quedó cerrado y que se avanza hacia su supresión. La decisión, presentada como “unidad con competencia”, deja sin responder cómo se ajustará la normativa electoral y qué implicará para la disputa interna del partido.
La madrugada del martes se dio una vuelta inesperada al calendario electoral argentino. Durante la cumbre que reunió a los principales referentes del peronismo, Ignacio Fidanza, presidente del Frente de Todos en la Cámara de Diputados, declaró en el programa “GPS” que el gobierno había puesto punto final al debate interno sobre la realización de las PASO. Según sus palabras, la directiva decidió “avanzar con la eliminación” del sistema de primarias abiertas, simultáneamente con un llamado a “mantener la unidad pero con competencia”.
La medida rompe con la práctica que, desde 2009, había regulado la selección de candidatos en la mayoría de los frentes políticos. Las PASO, obligatorias para los partidos que superan cierto porcentaje de votos, habían sido defendidas como garantía de transparencia y como mecanismo para evitar la imposición de candidatos desde la cúpula. En los últimos años, sin embargo, el peronismo mostró una creciente fractura: sectores afines a la línea oficial de Alberto Fernández presionaban por su mantenimiento, mientras que la facción liderada por el ex presidente Cristina Kirchner y sus aliados defendía su supresión como forma de “evitar la deslealtad interna”.
Fidanza, que no había participado en la anterior ronda de negociaciones, apareció en “GPS” como el portavoz de una decisión que, según él, ya “se había tomado en la cumbre”. No obstante, la declaración dejó varios vacíos. Primero, la normativa electoral actual, establecida por la Ley de Primarias, requiere una reforma del Congreso para su modificación. Hasta ahora, el oficialismo no ha presentado un proyecto de ley que detalle los pasos a seguir, ni ha buscado el aval de la Cámara de Senadores, donde la presencia de la minoría opositora complica cualquier intento de aprobación rápida.
Segundo, la expresión “unidad con competencia” resulta ambigua. En teoría, la idea sugiere que los distintos bloques del peronismo podrían seguir disputándose cargos internos sin recurrir a una primaria formal. Pero la práctica plantea preguntas difíciles: ¿cómo se decidirá quién será el candidato a presidente, a gobernador o a intendente? ¿Se recurrirá a acuerdos internos, a pactos de poder o a decisiones unilaterales de los liderazgos? La historia reciente muestra que la falta de un proceso abierto tiende a generar descontento y, en algunos casos, escisiones.
La reacción de la oposición también se ha hecho notar. El jefe de la bancada de Juntos por el Cambio, María López, calificó la medida de “un intento de blindar el poder del oficialismo”. En una entrevista, sostuvo que la eliminación de la PASO “cerraría una vía de participación ciudadana” y que el Gobierno tendría que “presentar una justificación constitucional” antes de intentar cualquier reforma. Sin embargo, hasta el momento no se ha recibido una respuesta oficial del Ministerio del Interior, encargado de la organización de los comicios.
Otro punto crítico es el impacto en los gobiernos provinciales. Algunas provincias, como Santa Fe y Córdoba, ya habían anunciado la realización de PASO locales para elegir candidatos a gobernador. La decisión del frente nacional podría entrar en conflicto con la legislación provincial, que permite la realización de primarias siempre que la normativa nacional lo autorice. Si el Congreso no modifica la ley en los próximos meses, los gobiernos provinciales podrían quedar en un limbo legal.
En cuanto a la cronología, la cumbre se llevó a cabo el viernes, pero el anuncio público se realizó dos días después, cuando la audiencia de “GPS” estaba en su pico de audiencia. La diferencia de tiempo sugiere una estrategia de control del mensaje: el oficialismo quiso primero consolidar la decisión internamente y luego presentarla como un consenso ya formado. La falta de un comunicado oficial del Frente de Todos refuerza la idea de que la información está siendo gestionada de manera puntual, lo que genera desconfianza entre los militantes y la ciudadanía.
Finalmente, la eliminación de la PASO plantea una cuestión más profunda sobre la democracia interna del peronismo. El partido, que históricamente ha alternado entre estructuras centralizadas y procesos más abiertos, parece inclinarse nuevamente hacia una organización jerárquica. ¿Esto significará que los liderazgos locales perderán influencia? ¿Se abrirá la puerta a nuevos acuerdos de poder entre las distintas corrientes? Sin una hoja de ruta clara, los militantes quedan a la expectativa de decisiones que podrían redefinir la forma en que el oficialismo se presenta a los votantes en 202



