Rescatan a niña de seis años tras 60 horas bajo escombros
Una niña de seis años volvió a ver la luz después de dos días y medio atrapada en un hueco de la zona más afectada por el temblor. Los equipos de rescate trabajaron a mano entre rocas, madera y fragmentos de metal, mientras la cifra de muertos supera los 700 y siguen sin saber el paradero de unos 3 000 personas.
El sismo de magnitud 6,3 que sacudió el centro de Nepal el pasado 25 de abril dejó una zona de destrucción que aún se está intentando despejar. En la localidad de Barpak, en el distrito de Gorkha, una grieta de más de tres metros de profundidad se formó bajo los restos de una vivienda de madera. Allí quedó atrapada una niña de seis años, cuya familia la buscó durante más de dos días sin obtener respuesta.
Los equipos de rescate, compuestos por la Policía Nacional, la Armada Nepalí y brigadistas de la Cruz Roja, comenzaron a trabajar en el hueco a primera hora de la mañana del lunes. Debido a la inestabilidad del terreno, el acceso se realizó a mano, usando palas, picos y cuerdas para abrir paso entre rocas, tablones de metal y vigas rotas. “Cada centímetro que avanzamos lo hacía a costa de un gran esfuerzo físico y mental”, comentó el capitán de la unidad de búsqueda y rescate, Suman Bhandari, a los medios locales. “No había maquinaria pesada porque el terreno era demasiado peligroso”.
A las 18:45 del martes, después de 60 horas de trabajo continuo, los rescatistas lograron llegar al nivel donde la niña estaba atrapada. La encontraron inconsciente, con signos de deshidratación y heridas leves. Tras estabilizarla, la trasladaron a un puesto de primeros auxilios improvisado, donde recibió atención de médicos de la Universidad de Kathmandu y de un equipo de la Organización Mundial de la Salud, presente en el país para apoyar la respuesta humanitaria.
El caso de la niña se convirtió rápidamente en símbolo de la lucha contra el tiempo que viven los equipos de rescate. “Cada minuto cuenta. Cuando logramos sacarla, sabíamos que habíamos evitado una tragedia mayor”, afirmó el comandante de la Brigada de Rescate del Ejército, el coronel Prakash Thapa. La menor fue entregada a sus padres, quienes se mostraron visiblemente aliviados y agradecidos. “Pensábamos que nunca la volveríamos a ver”, relató su madre, Anjali Shrestha, entre lágrimas.
El terremoto dejó una cifra de muertos que ya supera los 700 y alrededor de 3 000 desaparecidos, según datos del gobierno central. Las autoridades declararon estado de emergencia y movilizaron a más de 10 000 voluntarios para buscar supervivientes en los escombros. Además de la operación en Barpak, se reportaron rescates en los distritos de Sindhupalchok y Dolakha, donde los equipos también trabajaron a mano por la imposibilidad de usar maquinaria pesada.
El clima ha complicado la labor de los rescatistas. Lluvias intensas en los últimos días aumentaron el riesgo de deslizamientos y han obligado a los equipos a reforzar los muros de contención alrededor de los huecos. “El tiempo no nos da tregua”, recordó Bhandari. “Tenemos que avanzar con cautela para no provocar nuevos derrumbes”.
A nivel internacional, varios países enviaron ayuda técnica y material. Japón aportó equipos de detección de vida y drones para mapear zonas de difícil acceso. India, por su parte, envió un contingente de médicos y enfermeros, mientras que la Unión Europea canalizó fondos para la reconstrucción de viviendas temporales. La ONU, a través de su Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), coordinó la distribución de alimentos y agua en los campamentos improvisados que albergan a cientos de familias desplazadas.
Las autoridades locales han anunciado que la fase de búsqueda y rescate se mantendrá activa durante las próximas semanas. Se espera que la cifra de desaparecidos disminuya conforme avancen los trabajos de desalojo y se revisen los escombros con equipos de detección acústica y caninas entrenadas. “Nuestro compromiso es seguir trabajando sin descanso hasta encontrar a cada persona que aún está bajo los escombros”, aseguró la ministra de Asuntos Internos, Sushila Koirala, en una rueda de prensa celebrada el miércoles.
Mientras tanto, la comunidad de Barpak se reúne alrededor de la vivienda donde quedó atrapada la niña, intentando reconstruir sus vidas entre la tristeza y la esperanza. Los vecinos, que habían ayudado a cavar y a pasar alimentos, ahora participan en la limpieza de los alrededores, conscientes de que el proceso de


