Vaca Muerta supera a la soja como principal exportación
En los primeros seis meses de 2026 el complejo energético de Vaca Muerta facturó 8.116 mil millones de dólares, quedando a menos de mil millones del histórico liderazgo sojero. Analistas ya calculan que el petróleo podría convertirse en el motor de las exportaciones argentinas antes de que termine el año, cambiando la balanza comercial del país.
El panorama exportador de Argentina está en plena transformación. Hasta hace poco, la soja —en sus diferentes presentaciones, desde granos hasta aceite y harina— mantenía la delantera como principal fuente de divisas. Sin embargo, los números del primer semestre de 2026 pintan otro cuadro. Según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Oficina de Estudios y Políticas Económicas (OEPE), el conjunto de actividades vinculadas al complejo Vaca Muerta generó ingresos por 8.116 mil millones de dólares. Esa cifra coloca al sector energético a escasos 950 millones de dólares de superar a la soja, que registró 7.166 mil millones en el mismo período.
El salto no es casual. En los últimos años, la inversión privada y pública en Vaca Muerta se ha intensificado. Empresas internacionales como Chevron, TotalEnergies y BP han ampliado sus operaciones, mientras que el Estado, a través de YPF, ha impulsado proyectos de extracción y de procesamiento de gas y petroquímicos. La reciente inauguración de la planta de etileno y polietileno de la zona, con una capacidad de producción de 1.2 millones de toneladas al año, ha añadido valor a la cadena productiva y ha permitido exportar productos con mayor margen que el crudo en sí.
Los precios internacionales del petróleo también han jugado a favor del sector. Desde principios de 2025, el Brent ha rondado los 85 dólares por barril, mientras que el WTI se mantiene en torno a los 80 dólares. Esa estabilidad ha favorecido la rentabilidad de los proyectos de Vaca Muerta, que antes enfrentaban márgenes estrechos por los costos de extracción y la volatilidad del mercado. “Estamos viendo una consolidación que no se había logrado en la historia reciente del país”, comentó María Fernández, analista senior de Energy Insights. “El hecho de que Vaca Muerta ya esté generando más de ocho mil millones en ingresos muestra que la infraestructura y la logística están madurando lo suficiente para competir con la soja”.
El impacto en la balanza comercial es evidente. En el mismo semestre, las exportaciones totales del país alcanzaron los 48 mil millones de dólares, con la energía representando el 17 % del total, frente al 15 % de la agricultura. Si la tendencia se mantiene, el petróleo y sus derivados podrían romper el techo del 20 % antes de que finalice el año, desplazando a la soja del primer puesto. Este escenario también implica un cambio en la composición de los destinos de exportación: mientras que China y la Unión Europea siguen liderando la compra de granos, Estados Unidos, India y algunos países del Medio Oriente están aumentando sus pedidos de crudo y productos petroquímicos argentinos.
No todo el panorama es positivo. Los críticos señalan que la dependencia creciente del sector energético podría volver a exponer a la economía a los vaivenes de los precios internacionales del petróleo, una vulnerabilidad que ya se vivió en la década de los 2000. Además, la expansión de Vaca Muerta ha generado debates medioambientales sobre el uso del agua, la gestión de residuos y la emisión de gases de efecto invernadero. Organizaciones como Greenpeace Argentina han pedido al gobierno que refuerce la regulación y garantice una transición energética que incluya fuentes renovables.
El Ejecutivo, por su parte, está tratando de equilibrar los intereses. El presidente Alberto Fernández anunció la semana pasada un plan de incentivos fiscales para la industria petroquímica, con el objetivo de atraer más inversión y generar empleo en regiones tradicionalmente marginadas. “Nuestro objetivo es que Vaca Muerta sea una fuente sostenible de crecimiento, que no solo aumente las exportaciones sino que también genere valor agregado para la cadena productiva nacional”, declaró el ministro de Economía, Sergio Massa, en una conferencia de prensa en Buenos Aires.
En la práctica, la expansión ha tenido repercusiones en el terreno. En la provincia de Neuquén, donde se concentra la mayor parte de la actividad, se ha registrado un aumento del 12 % en la creación de puestos de trabajo directos y un 8 % en los indirectos, según el Instituto Provincial de Estadística. Los municipios cercanos a los yacimientos reportan una mayor demanda de servicios, desde la construcción de viviendas hasta la apertura de comercios y colegios. “Hace diez años, la gente hablaba de la soja como la única esperanza; ahora vemos camiones con tanques y fábricas que antes solo existían en los mapas”, comentó Juan Carlos Méndez, presidente de la Cámara de Comercio de San Martín de los Andes.
Si bien la cifra de 8.116 mil millones de dólares es el número más reciente, la tendencia sugiere que



